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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Castañas

Siempre que recuerdo el invierno en Zaragoza me vienen a la mente los puestos de castañas. Ya, ya sé que los hay en todas las ciudades de España (incluso aquí en Tenerife, aunque el tiempo no acompañe), pero mi infancia transcurrió allí y es a sus calles a donde me devuelven esos recuerdos. Recuerdo la Plaza del Carbón, frente a la entrada de mi cole, con aquellos sauces llorones de ramas caídas y vacías de hojas. La misma plaza que en primavera albergaba aquelas margaritas blancas que me encantaban y por la que pasábamos para ir al Mercado. Todo en la misma calle: el mercado, la huevería y Galerías Preciados. También había un cole, también de monjas, pero no era el mío. Y sí, en aquella plaza había un puesto de castañas. Y otros tantos en el Paseo Independencia, entre aquellos arcos tan altos. Recuerdo el frío que me rodeaba y lo gratificante que resultaba coger aquellas bolsas de papel marrón calientes. Son recuerdos, destellos, imágenes... Tan lejanos y, sin embargo, tan nítidos.


Los marrons glacés no tienen asociados ningún recuerdo. Sólo los he comido un par de veces, exquisitos, y no podía ser de otra manera a tres euros la pieza. Sí, tres euros. No tienen historia, pero sí cara, la de mi tía Inma, a quien le encantan y por quien los probé por primera vez. Mi tía Inma, la tata Inma que la llamaba de pequeña, es mi madrina, mi segunda madre. Como "la primera", es de cáscara dura (expresión, gestos, voz...), pero es un rasgo característico de mi familia materna y ya no asusta. De ella tengo muchísimos recuerdos, no podría enumerarlos, y, además, todos buenos. 

Una delicatessen que sólo requiere paciencia: la de pelar las castañas y la del proceso de cocción. Yo he hecho unas pocas, para probar. Bueno, y que la otra mitad han salido malas. El cómo os lo resumo: he realizado una incisión en cada castaña y las he metido en agua caliente durante 10 minutos. Una a una las he ido sacando del agua caliente y pelando (después de varios experimentos he llegado al convencimiento de que se pelan mejor calientes, así que usad guantes porque queman). He preparado un almíbar con la misma cantidad de agua que de azúcar (para mis dieciseis castañas, dos vasos -de los de Nocilla-), una rama de canela y una vaina de vainilla. En la receta original le añaden estrellas de anís. Yo no tenía, pero es que además no me gusta. De todas formas, la próxima vez las añado, aunque sólo sea por ver el resultado. He dejado cocer el almíbar a fuego lento treinta minutos y después he añadido las castañas peladas y lo he dejado enfriar tapado. Lo vuelves a calentar hasta que salga la primera burbuja, y dejas enfriar de nuevo. Esta operación habrá de repetirse diez veces, aunque depende del tamaño y número de castañas. Por último, las sacas del almíbar y las dejas secar en una bandeja.

No tiene ciencia. Por cierto, el almíbar que se produce está riquísimo y lo reservaré para algún postre.

jueves, 20 de enero de 2011

A la rica manzana

He preparado un "Pastel invertido de manzana caramelizada" muy rico. La receta es de Ma Petit Boulangerie, que siempre presenta unas recetas muy vistosas y unas fotografías muy cuidadas (a ver si voy cogiendo ejemplo). No tiene ninguna complicación, pero para la próxima vez, lo modificaré un poco: el bizcocho queda demasiado "apelmazado" y duplicaré la cantidad de manzana para ponerla también en el interior.



Ingredientes:
  • 2 manzanas;
  • 20 gr. de azúcar;
  • 30 gr de mantequilla;
  • 3huevos;
  • 150 gr de azúcar;
  • 80 gr de nata líquida (18% materia grasa);
  • 130 gr de harina;
  • 1 cucharadita de levadura;
  • una pizca de sal;
  • 1/2 cucharadita de canela en polvo;
  • 50 gr de mantequilla derretida.

Preparación.

Poner las manzanas (peladas, descorazonadas y cortadas en octavos) en una sartén a fuego lento con el azúcar y la mantequilla para caramelizarlas. Precalentamos el horno a 180º y engrasamos un molde donde colocaremos las manzanas (que queden "bonitas", que después se le dará la vuelta). Batimos los huevos con el azúcar unos minutos (hasta que quede espumosa); añadimos la nata e incorporamos la harina tamizada con la sal y la levadura. Añadir la mantequilla y mezclar bien. Volcar la masa sobre las manzanas (con cuidado para que no se muevan) y hornear 40 minutos (siempre hay que introducir un palillo para comprobar que el bizcocho está hecho). 

Repito: bueno pero mejorable, claro que eso depende del gusto de cada cual. Por cierto, cuando caramelicéis las manzanas dejarlas hasta que estén doratitas y con el caramelo ligeramente tostado, quedan más bonitas que si sólo están "blanditas". Yo usé un soplete (de ahí los bordes ennegrecidos), una vez que le di la vuelta y, aunque el sabor era delicioso, la presentación desmerece un poco.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Segunda oportunidad

En primer lugar tengo que pedir disculpas por no tener fotos que mostrar, pero hemos salido sin móviles... Sí, salido: he preparado la cena en casa de mi suegra (para tener más opiniones). ¿El menú? La receta original: solomillo de cerdo con manzana caramelizada y rulo de cabra. No es que le vea ningún problema a la manzana, de hecho hemos preparado uno para la madre de I. Parece ser que estaba buenísimo. Ahora que lo pienso tendríamos que haberlo probado... Pero es que nos gustaron tanto las cebollas caramelizadas al cava, que queríamos usarlas. Además, el solomillo lo hemos hecho al horno con bacon, porque nos ha parecido que resultaría más sencillo. Así que el solomillo lo hemos envuelto en bacon y colocado sobre una cama de cebollas y regado con la reducción sobrante para regar el queso... Impresionante. ¡Ya tenemos receta ganadora! 

De acompañamiento: gratén de patatas y patatas confitadas a la vainilla. Ya, ya sé que habíamos pasado de las patatas confitadas, pero "las arreglé": añadí sal y abrí la vaina de vainilla. Les han encantado. Están mucho mejor así, la verdad, pero prefiero el gratén (más sabroso). Prepararé los dos.


viernes, 3 de diciembre de 2010

Probando de nuevo

Hoy le ha tocado el turno al plato principal. Después de echarles un vistazo a todos habíamos decidido probar primero el pavo, que ha terminado siendo pollo (lo que quería probar era el aderezo, así que el pollo me servía). De guarnición he preparado patatas hasselback, patatas confitadas a la vainilla y chalotas caramelizadas con cava y romero. Conclusión:

  • Pavo a la naranja y miel. Lo primero que hay que decir es que no la voy a preparar para Fin de Año... ¡Oooooh! Y el caso es que me ha gustado mucho. Al principio me ha parecido un poco seco, pero en cuanto le añades la salsita... El caso es que ha I no le ha gustado por el sabor del cardamomo (recuerda al limón).
  • Patatas hasselback. Muy ricas, pero cuarenta minutos han sido insuficientes (en mi horno). He usado el ajo con demasiada moderación, así que le pondré un poco más (quizá picado en vez de laminado). He preparado una pelada y otra sin pelar y con y sin laurel. Nos ha gustado de todas formas, así que para la cena haré las dos modalidades.
  • Chalotas caramelizadas con cava y romero. Si el pavo ha terminado siendo pollo, las chalotas las he sustituido por cebolla roja (no había chalotas en el súper). Error: las he cortado a la mitad y han terminado deshaciéndose. De cualquier manera, ¡han quedado buenísimas! Después prepararé una entera para probarla.

Además he preparado un poquito de pan (es mi primera vez), pensando que un pan casero le daría un toque especial a la velada. Es muy sencillo de preparar y queda crujiente y esponjoso... ¡Riquísimo!

Ingredientes:
  • 500 gr. de harina;
  • 250 ml de leche;
  • 2 cucharaditas de sal;
  • 2 cucharaditas de azúcar;
  • 1 cucharadita de aceite de oliva virgen;
  • 20 gr de levadura fresca;
  • 2 huevos;
  • semillas de sésamo, amapola, pipas...
  • 90 gr de mantequilla.

Preparación:
  • Mezclar la harina (tamizada) con la sal y el azúcar. Disolver la levadura en la leche. Añadir la mantequilla derretida. Hacer un hoyo en el centro de la harina y volcar la mezcla de leche poco a poco. Mover y amasar.
  • Poner la masa sobre un bol pintado con aceite de oliva y tapar con un trapo. Dejar levar durante una hora. Dividir la masa en 19 trozos iguales. Engrasar un molde para tartas de unos 24 cm de diámetro. Hacer bolas con la masa y colocarlas empezando por el perímetro exterior con doce bolas. Segur con el segundo con seis bolas y una bola final en el centro. Tapar con un paño y levar durante 40 minutos más. Pintar la superficie con los huevos batidos y decorar con las semillas. Hornear a 180º hasta que se dore la superficie.


Yo he preparado panecillos individuales (en moldes de magdalena).

Y para finalizar, unos higos turcos  en almíbar con chocolate. La preparación es muy sencilla: prepara un almíbar ligero con la mitad de azúcar que de agua y el zumo de un limón. Si te apetece darle un toque exótico puedes añadirle agua de rosas o azahar. Introducir los higos turcos secos en el almíbar y dejar reposar. Al cabo de varios días están todavía mejor. Guardar en el frigorífico. En el momento de servir, atemperar los hijos al baño maría y cubrir con chocolate fondant derretido.


Éste postre también lo voy a incluir en el menú de Noche Vieja.

Ahora sólo queda elegir la ensalada, pero eso no hace falta probarlo. Y esta noche, prepararé el gratén de patata, que no me ha dado tiempo de hacer para el almuerzo. Os seguiré contando.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

1, 2, 3... Probando

Hoy he hecho la primera prueba del menú de Fin de Año: la tarta de queso y uvas al moscatel. He de admitir (y eso es culpa mía) que no he respetado los tiempos, pero tenía prisa y sólo quería hacerme una idea del resultado. Veredicto: ¡incluida! Además de vistosa, es muy sencilla de hacer y no requiere horno. Se me olvidaba lo más importante: ¡está riquísima! Es "contundente", la verdad, aunque no me ha resultado empalagosa. Mi sujeto de pruebas ha sido I: no ha sabido decirme de qué era exactamente, ha notado el sabor a queso (que como es del de untar es muy suave), pero no el del chocolate blanco. La gelatina no tenía mucho sabor, pero es que en vez de moscatel he usado mosto. Ya, no me echéis la bronca, que sé que no tiene nada que ver, pero sólo quería aportarle el sabor a uva a la versión de prueba, para la definitiva habrá moscatel.

Fallo: no he sacado fotos de la tartita entera, ¡qué despiste!





lunes, 29 de noviembre de 2010

Menú para las fiestas

Empieza la cuenta atrás... La verdad es que no me agobio, porque estas celebraciones no son para "deslumbrar" a los nuestros, sólo para pasar un buen rato. Por eso es mejor elegir recetas sencillas, que podamos preparar con antelación y que no nos esclavicen. Yo había pensado preparar el plato principal al horno. Quizá pase del consomé, aunque es una tradición en mi familia, me parece que es el momento de romper con todo lo anterior. Unos entrantes, ensalada, carne al horno y postres variados. Antes y después de las uvas agua de Valencia y para después cava y  mojitos.

Pues me he puesto a buscar y he encontrado una página donde te ofrecen las recetas de cincuenta menús completos. Desde luego, no se puede negar que vivamos en "el mundo de la información". He repasado varios de los blogs que sigo y tengo una serie de ideas, a ver qué os parece:

Entrantes:
- polenta frita con tomates al horno y gorgonzola;
- bombones de bacon y crocante de almendra (realmente no sé si colocarlo como un entrante...);
- salmón con queso crema, avellanas y orejones;
- rollitos de jamón ibérico, queso y rúcula;
- endivias al roquefort;
- croquetas y queso camembert frito con arándanos para los más pequeños.

Ensaladas (quizá prepare dos):
- ensalada de brotes tiernos con jamón de pato y salsa de mango con pistachos;
- ensalada de mango, aguacate y pollo ahumado;
- ensalada de cogollos con piña y requesón;
- ensalada de naranja, rúcula y parmesano;
- ensalada de confit de pato con salsa de almendras;
- ensalada de endivias con mango y camembert;
- ensalada de rúcula, uvas y gorgonzola sobre pan naan.

Plato principal:
- solomillo relleno de frutos secos, patatas confitadas a la vainilla y salsa de Pedro Ximénez;
- pavo a la naranja y miel;
- carrileras de cerdo al horno;
- osobuco de ternera al horno;

Postre:
- coulant de chocolate;
- tarta de queso y uvas al moscatel;
- turrones variados (caseros);
- tarta de Santiago.

Y ahora a probar las recetas, que no es cuestión ponerse a experimentar el día 31... Así como vaya probándolas, iré publicando las recetas y la fotos, ¿os parece?

Por cierto, os había hablado de la vajilla de mi suegra, ¿verdad? Pues ya la he visto. No se me ocurrió sacarle una foto y no he sido capaz de encontrar el mismo modelo en ningún lado: blanca con una greca geométrica muy fina de oro en el borde y una rosa (cuadrada). Los cubiertos y la cristalería también nos lo deja ella. ¿Problema? Parte de la cristalería es verde, así que tengo que pensar qué colores usar para la decoración...

¿Verde y rosa?








¿Verde y azul?




¿Verde y blanco?