viernes, 9 de marzo de 2012

Para este fin de semana...

Tengo tres "mini-proyectos":
  1. Ventana cocina. En esta casa las ventanas y las puertas de cristal del balcón y del patio interior son de aluminio marrón. Por si fuera poco, las molduras de madera son oscuras y anchas -igual que las puertas interiores-. Si fuera mi casa ya lo habría pintado todo de blanco, pero al ser una casa de alquiler no me atrevo, así que intento disimularlas. En la cocina, además, se suma el inconveniente de que la ventana y la puerta de cristal dan acceso a una solana que uso para tender. Tengo secadora, pero no la uso para camisas y pantalones y prendas delicadas... Así que el aspecto de la cocina resulta "desordenado". He pensado poner unos estores Enje de color blanco. Son bastante traslúcidos y no sé si ocultarán del todo la solana, pero por lo menos la disimularán.
  2. Tocador dormitorio. Ya os conté que tengo comprada la estantería Ekby Alex para usarla de tocador, pues bien, aún a falta del espejo y la silla, voy a colocar el mueble (cruzo los dedos).
  3. Espejo con almacenaje. Terminar el interior del espejo de la cómoda para poder aprovechar todos los huecos y que resulte cómodo de usar... Si no, terminaré dejando las cosas de cualquier forma.
Ya sé que no es gran cosa, pero he elaborado una "lista de cosas por hacer" y quiero dejarla en blanco antes de meterme en nada nuevo, que si no al final todo se queda a medias.

jueves, 8 de marzo de 2012

Espejito, espejito mágico...


En el vestidor hay un hueco en el que nadie repara: la cómoda. Es un mueble de Ikea en color abedul -a juego con los armarios- que pasa totalmente inadvertido. No estaba dentro de nuestros planes comprar una cómoda, pero no queríamos tapar la ventana con otro módulo alto y nos pareció buena idea.

Dediqué la superficie de la cómoda a mis abalorios, colocando el joyero, cajas y demás accesorios. Pero es una solución que además de incómoda y sucia -todo termina cogiendo polvo- no me resultaba estética. Sí, soy una plasta, lo sé, pero es que me gusta que no haya cosas por medio y que todo parezca -y a poder ser, esté- ordenado. Además, si las cosas no son accesibles termino no usándolas y es una pena porque me encantan los accesorios.

Así las cosas se me ocurrió algo, nada especialmente novedoso pero sí muy práctico: convertir un espejo en un módulo de almacenaje. Ya sé que los venden hechos, pero todo lo que he encontrado son muebles, nada que pueda pasar por un espejo sin más. Me gustan mucho los objetos con doble uso pero "disimulados". La balda-cajón de la entrada, por ejemplo, es perfecta: ¡hay personas que hasta que no me han visto abrirla no han reparado en que era un cajón! Además, la idea de tener un "escondite secreto" también me gusta. Sí, es mi "espejito mágico". Y sinceramente, aunque me gustan los muebles comprados uno encuentra una satisfacción especial en proyectar una idea y ejecutarla...

No está terminado, tengo que diseñar el espacio interior y encontrar algunas soluciones de almacenaje, pero esta es "la base". También me gustaría cambiar el aspecto exterior tanto de la cómoda como del espejo, pero como ya tengo el zapatero que llama bastante la atención no sé si sería excesivo seguir el mismo patrón en la cómoda y el espejo, ¿qué os parece? No sé, es que el aspecto es totalmente "Ikea". Y no os confundáis, hay muchas cosas de Ikea que me encantan, pero otras simplemente son demasiado comunes, ¿nocreéis? Sea como fuere, es algo que haría a largo plazo porque está bien, soso pero bien, y hay otros rincones en casa que sí necesitan una mejora.



Como veréis sólo es un espejo Stave adosado a una estructura de aglomerado. Hay algunas meteduras de pata, como que los ángulos del mueble deberían haber ido en la parte trasera, pero no nos dimos cuenta y montamos el espejo al revés. La verdad es que no me importa porque el resultado final está bien.

Si alguien se lo pregunta, el interior no está forrado y no he puesto parte trasera, pero es algo que no tengo pensado hacer.


Bueno, ya os contaré cómo resuelvo el almacenaje de los anillos, las pulseras y los pendientes con cierres, que es lo que me queda.

En la cocina

He vuelto a ponerme con las plantas. Tras la muerte de mi abuela las había abandonado, supongo que porque es algo que me recuerda a ella y me entristecía. En cuanto hundo las manos en la tierra su imagen viene a mi mente: ella, su sonrisa, sus ojos, sus consejos, nuestras conversaciones...

Me ha costado tiempo poder acercarme a algo verde, la verdad, pero poco a poco voy superándolo. Y quiero volver a intentar tener un "fondo culinario fresco": perejil, cilantro, salvia, orégano, cebollino, albahaca... Así que estoy buscando inspiración.









Mensaje en una botella...


¿Habéis lanzado alguna vez un mensaje en una botella al mar? No creo que el final sea como el de la novela de Nicholas Sparks, llevada al cine y protagonizada por Kevin Costner, o quizá sí. Sea como fuere, si os animáis no hagáis uso de la máquina de escribir y el papel, que está desfasado :P Aquí tenéis la versión 2.0: pendrive embotellado. Porque las cosas cambian con los años, como también lo hacen "las formas y los formatos". Y no queda más remedio que adaptarse.

Y si queréis escuchar el contenido de una carta lanzada al mar, una carta de amor, os dejo el comienzo de la película para recordar que hay que darlo todo y hacerlo siempre lo mejor posible porque el mañana no está asegurado, todo lo que tenemos es este instante, "ahora".

Sed felices y extraordinarios, hoy, siempre...

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miércoles, 7 de marzo de 2012

Por las mañanas...

Llevo tres días saliendo a caminar con mi madre por la mañana temprano -o muy temprano- y viendo amanecer. Me cuesta muchísimo despegarme las sábanas a las 5'45, pero el paseo lo compensa con ganas. Unas dos horas y unos 10 kilómetros más una sesión en un gimnasio al aire libre... No todo es decoración, claro está.



Ya sabéis cómo empiezo yo el día. ¿Y vosotros?

lunes, 5 de marzo de 2012

La fresquera del s. XXI

Es curioso, "la ecología está de moda" y sin embargo son nuestros mayores quienes más cuidado tienen con el consumo energético, el aprovechamiento de los recursos y la reutilización de los "desperdicios". A mi abuela nadie le habló nunca de reciclaje, de productos respetuosos con la naturaleza, ni de consumo eficiente, y en cambio, el pan duro se convertía en rallado, la fruta que se maduraba demasiado en mermelada, el aceite usado en jabón... ¿Y qué me decís de "apaga la tele si no la estás viendo" o "cierra esa ventana que se escapa el calor"? Parece que hemos inventado algo cuando, simplemente, se está recuperando "la conciencia". Antes los envases eran de cristal y se reutilizaban y ahora nos sentimos orgullosos por echar los tetra briks en contenedores azules. Resulta que ser capaz de emborrachar un bizcocho y cubrirlo con frosting o regalar galletas home made es de lo más cool. Sí, nuestras abuelas hace 50 años estaban a la "última", qué lástima que no pudieran escribir un blog :P

Dando un paseo virtual me he encontrado con un diseño ecológico de Jihyun Ryou, una diseñadora coreana del estudio de diseño Jihyum David, que viene a ser la evolución de la "fresquera": Save food from the refrigerator, un conjunto de cinco artefactos elaborados con productos naturales y que se basan en las propiedades y "simbiosis" de distintos alimentos. ¿Sabíais que el etileno que emiten las manzanas evita que las patatas germinen o que para comprobar la frescura de un huevo sólo necesitas observar cuánto se hunde en un recipiente con agua, que las verduras "verticales" se mantienen durante más tiempo "plantadas" en arena o que las frutas y verduras mantienen su frescura con un poco de humedad?




Sólo hace falta dedicar una pared de nuestra cocina a este proyecto, que por otra parte podemos hacer nosotros mismos con un poco de maña utilizando las premisas que la diseñadora nos explica. Y si no, aquellos afortunados que cuenten con sus mayores que les pregunten, seguro que hay un montón de trucos que pueden compartir con nosotros...

Otra vez lunes

No importa cómo comience el día, podía haber sido peor :P



viernes, 2 de marzo de 2012

jueves, 1 de marzo de 2012

Reeditando un clásico

El 16 de enero fue mi cumple: 30. Una "de repente" es adulta, sin saber cómo y sintiéndose todavía niña. Me parece que en mi caso esto se ha agravado por el hecho de que no había finalizado mis estudios y el estado de "estudiante perpetua" no te deja avanzar. ¡Ay! Cuánta razón tenía mi madre al decirme que cada cosa tiene su momento y que no hay que mezclar los estudios y el trabajo.

Sea como fuere, el día de mi cumpleaños mi novio me regaló lo que él denominó un "accesorio de abogada soltera", a saber:
¡Un teléfono para mi futuro despacho! ¿No os parece precioso? Es de la marca Sagemcom. El auricular es inalámbrico, cosa que me parece imprescindible hoy día...

El caso es que como además de "abogada soltera" soy una bruja, le hice devolverlo. Sí, me encanta y fue un detalle precioso, pero no tengo despacho ni posibilidades de tenerlo, así que guardar un teléfono a la espera de que se materialice tal sueño no me pareció útil. También es cierto que podía haberlo usado en casa, pero no tengo dónde colocarlo.

Por cierto, lo de "abogada soltera" tiene su explicación en un capítulo de Futurama en el que reproducían la serie "Ally McBeal".

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Al mal tiempo...

Dicen que "buena cara", pero si no, siempre podemos recurrir a una taza con jersey :P